"Soldados argentinos solo conocidos por Dios", personas con nombre y apellido
Hace unos días tuve la suerte de conocer a una gran persona, Julio Aro. A simple vista parece una persona ‘común y corriente’ pero no lo es. Junto a otros/as, y de la mano de la Fundación No me olvides’, fue y es el impulsor de uno de los acontecimientos más importantes de la historia reciente de nuestro país: el proceso de identificación de los restos mortales de los combatientes argentinos enterrados en el Cementerio de Darwin.
Pero ¿por qué es tan importante esto?
Finalizada la guerra, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte envió a las Islas al Capitán Geoffrey Cardozo para que reorganizar la tropa y, dada la circunstancias, encargarse construir un cementerio para los cuerpos de los soldados argentinos, actividad que culminó en febrero de 1983 tras un minucioso trabajo de anotación de las pertenencias de los cuerpos sepultados. Ante la imposibilidad de identificarlos a todos, 121 tumbas fueron emplazadas con la frase “Soldado argentino solo conocido por Dios”.
Esta
emblemática frase, se sostuvo inmutable por casi 36 años, más precisamente
hasta marzo de este año. Ahora ustedes se preguntarán ¿por qué se tardó tantos
años? En resumidas cuentas podríamos decir lo siguiente: un gobierno
dictatorial en retirada, y las trabas diplomáticas de los distintos gobiernos
democráticos (sumado al posicionamiento que cada uno de ellos adoptó frente al
tema e, incluso, a veces, el desinterés) fueron relegando al ‘olvido’ a estos 121 argentinos. Lo más importante no
es todo esto, sino que a partir de 2008 Julio Aro se embanderó con la misión de
devolverle la identidad a cada uno de esos soldados. Y es aquí cuando Aro y Cardozo
comienzan a trabajar en conjunto; en otras palabras, cuando un argentino y un
inglés se unen por una misma causa: la reivindicación de los Derechos Humanos.
A ellos debemos sumarle la periodista argentina Gabriela Cociffi y el mismísimo
Roger Waters -por cierto, otro inglés-, como así también los y las integrantes
de la Fundación No me Olvides (institución compuesta por veteranos, padres,
madres hijos e hijas de ex combatientes y civiles que ‘adhieren a la causa ‘Malvinas’”,
cuyo principal objetivo es –según la propia página de la Fundación- “promover,
fortalecer, resguardar y favorecer la mejora en la calidad de vida de las
personas que padecen stress post- traumático y/o trastornos físicos o psíquicos
originados en la vivencia de situaciones violentas y la de sus grupos
familiares”).
Luego
de años de lucha y militancia, Aro y su Fundación lograron que Argentina y el
Reino Unido, en actividad conjunta con la Cruz Roja, inicien la investigación
correspondiente, dando como resultado, a fines de 2017, la identificación de 90
combatientes. Dicho hallazgo motivó que, en marzo de este año, 250 familiares
viajen a las Islas Malvinas para colocar placas con nombre y apellido. Hace
pocos días se identificaron otras 2 tumbas.
Resulta
paradójico que una dictadura que desapareció personas haya sido el primer
componente de este rompecabezas de privación de la identidad, uno de los
Derechos Humanos. Pero también lo es que los distintos gobiernos democráticos
no hayan hecho nada para revertirlo y, lo que es más preocupante aún, que la sociedad argentina no se los haya exigido (quizás por desinformación, quizás no; tal vez por los 'fantamas' y representaciones que envuelven a la guerra, tal vez no).
Pese
a ello, lo importante es que se le devolvió la identidad a 92 argentinos,
personas de carne y hueso, individuos ‘con un pasado’ y, por sobre todo, con NOMBRE
y APELLIDO.
La
sociedad civil puede ser un actor destacado, capaz de intervenir y destrabar
las relaciones entre los estados e, incluso, de ayudar a sanar las ‘heridas
abiertas’ que ha dejado la guerra. Y es aquí donde todos/as podemos hacernos
partícipes ¡No hace falta hacer todo lo que hizo Julio Aro! Pequeñas acciones
pueden ser útiles y de gran ayuda, pues simplemente compartiendo esta imagen o
escribiendo en tu muro o filmando un video con la siguiente frase estás
colaborando:
“Si
sos familiar de un caído en Malvinas que todavía está sin identificar, tenés un
amigo, un vecino o un compañero de escuela, comunicate con la Fundación No me
olvides por medio de las redes sociales o llamando al teléfono 223 6 854135”
Hoy,
20 de junio de 2018, quedan aún 29 tumbas por identificar. Colaboremos entre
todos/as para que la frase “Soldado argentino solo conocido por Dios” quede en
el pasado y no siga siendo una herida abierta en la memoria de los/as
argentinos/as.

En medio de tanta tristeza
ResponderEliminar..olvido e injusticia....siempre hay alguien que enciende una luz. Gracias a esos soldados que dieron su vida.....y gracias a los que no olvidan.